Existen dos maneras de entender la sociedad: como un juego de suma cero o uno de suma positiva.
Por Zhenia Djanira Aparicio Aldana. 16 marzo, 2026. Publicado en el diario en el Semanario El Tiempo, el 15 de marzo del 2026El primero, se refiere al tipo de relación humana en la que, para que alguien gane, otro -necesariamente- debe perder. Lo positivo de este enfoque es que se supera la indiferencia; sin embargo, solo se obtiene una ganancia cuando el juego concluye.
Por otro lado, según Leonardo Polo, filósofo español, el ser humano es perfeccionador-perfectible porque, al actuar de manera positiva, no solo se perfecciona a sí mismo, sino que también contribuye al perfeccionamiento del mundo, irrestricto, sin límite. Por tanto, en una sociedad de suma positiva, si todos buscan perfeccionarse a sí mismos y a su entorno, todos ganan y se benefician.
Por esto, el ser humano, que pertenece a un grupo social, se beneficia de este y viceversa. Así, su ser social se manifiesta en una comunidad que debe ser siempre de suma positiva y no un juego de suma cero. En sociedad, las personas participan, dialogan y actúan en beneficio de otros, contribuye a mejorar las relaciones humanas y aportan con su hacer cultural. Esto significa que, una sociedad basada en un sistema de cooperación garantiza el respeto a la dignidad humana, pues su condición es cooperante y dialogante. En consecuencia, siempre que exista un desequilibrio en la cooperación, hay que esforzarse para corregirlo.
Ahora bien, actualmente, los retos que afrontan nuestras sociedades exigen que el nivel de cooperación entre los seres humanos trascienda las soluciones meramente económicas o administrativas. Es conveniente que esta colaboración se dirija hacia la implementación de políticas de gobierno con miras a un desarrollo social y humano. Este debe incluir un nivel de cooperación que no falle por despiste o pereza, por el deseo de hacer trampas o por ostentar solo poder y no autoridad, la cual se sustenta en la sabiduría del gobernante. En este sentido, las políticas bien implementadas serán indispensables para construir comunidades más equitativas, justas y sostenibles.
Una sociedad impulsada por la cooperación humana y de suma positiva tendrá como base de su desarrollo social a la persona: sus derechos y su bienestar general. Esto implica trascender el desarrollo económico y hablar de educación de calidad, de equitativa distribución de los recursos, de acceso a los servicios básicos y a la salud, entre otros.
En suma, establecer políticas públicas de gobierno con sentido de desarrollo humano genera un horizonte de oportunidades de crecimiento personal y social, en el que se respeten y practiquen las virtudes cívicas, como la justicia, la solidaridad, la responsabilidad, entre otras, y se promueva la dignidad humana. Así, los gobiernos que implementan estas políticas demuestran una real preocupación por el desarrollo sostenible y el bienestar general de la sociedad.








